11 Minutos





Mis Dulces Dieciseis…


Mientras me encontraba en plena postín del inicio de mi adolescencia y la vinicultura de mi padre daba frutos gracias al esfuerzo de los ciervos y él en la lucha de no patentar el nombre de sus viñedos, y mi madre mujer de pelo largo castaño tez blanca y esos ojos color verdes que también me pertenecían ya que todo mundo sabe que tengo los ojos de mi madre gracias a la migracion italiana ,mi padre hombre ancho alto más que el mismo dios para mi, moreno y siempre tan galante correteando a la servidumbre muy a lo latin , pero claro a él si le servía a mi no, no era para menos tenía los ojos de mi madre, desgraciadamente, no tenía el cuerpo de mi padre, corrían los años 40, mientras cada día mi madre se apegaba mas a la iglesia y quedaba aun más loca y fantaseaba, no se con que pero lo hacía, yo hijo único de una pareja de hacendados de 13 años era leso de cada una de sus peleas, disgustos e incluso de sus golpes, cada día que pasaba solo miraba en mi viejo reloj de oro, novedad de aquellos tiempos en la hacienda,recuerdo familiar desde mi bisabuelo, ya que la carestía no nos afectaba en lo mas mínimo, me dedicaba a minutar cada espora que se atravesaba por la ventana, hasta que un día escuchando cierta tonada pegajosa por la radio, llego mi padre con sus gritos y bajando de su chevrolet deluxe con maletas y toda la servidumbre se ajetreo sobre la puerta de la hacienda mientras yo quieto como gato observaba solo intentaba oliscar un poco lo que estaba sucediendo hasta que entro ese aroma por mis poros , algo que me llamaba entonces asome algo más que la nariz, logre encontrar algo más que el estío de la temporada , era algo diferente, cuando en ese momento me encontré con una bella dama de tez blanca con una mirada mucho más real, dura, penetrante y a la vez tan tierna y cariñosa que las que se miraban a diario por la hacienda,todo eso dentro de esos preciosos ojos miel y en sus labios rosados y humedos podia oler sus palabras a jazmines, entonces papá entró corriendo gritando y concorde a lo que él había ordenado después, baje al recibidor con mi atuendo mas varonil y por supuesto presumiendo mi tonada de voz muy bien iniciada por la adolescencia ella se levanto lentamente y se presento; mi padre menciono algo de educación y de no conculcar con sus ordenes ,mientras yo observaba los labios de aquella hermosa mujer, las cuales indicaban no faltar el respeto de aquella hermosa dama que me había sido presentada como mi tutora para iniciar mi instrucción primaria además de ser iniciado en el negocio de la familia, ella nada condescendiente me saludo con tal agrado como si alguien mas allá hubiese escuchado mi plegaria , justo en ese instante ella miro hacia mi padre e insinuó que era un niño muy adulto, eso debo confesar me dolió pero intento mi padre amenizar la situación aunque yo trate de disimular mi inmadurez solo pude agachar la mirada e irme en ese instante alegando angurria, mi padre propuso una comida en honor de la recién llegada yo me abstuve de cualquier comentario e intente estar tranquilo aceptando.

Aquella comida se convirtió en cena y esto dio inicio a una serie de calamidades en mi primer paso de mi garbeo por el corazón.

Iniciamos las clases en la pequeña estancia entre el cuarto de mis padres y el de ella todo parecía común pasaron cerca de cinco meses y mis avances eran muy notables así como la sonrisa de aquella tutora de nombre Alicia se convertía día a día en mis mejores ganas de jumarse en su boca, algo totalmente desquiciado y por lo tanto tenía que coercer.

El tiempo siguió pasando y yo cumplí mis dieciseis ya casi era un hombre mi cuerpo había cambiado además de que casi tomaba el cuerpo de papá todo era fabuloso ella fresca a sus ventiseis éramos pares bueno por diez años pero quien lo notaria si ya casi era un hombre además todo era tan casual como aquella vez que ella curo mi fiebre por que mama estaba en uno de sus acostumbrados viajes mentales y papa se encontraba, digamos entretenido con la sirvienta, en fin habíamos estado solos y ella se tomo la molestia de mirarme enfermo me tomo la mano e incluso se quedo a dormir en el mismo cuarto, claro no en la misma cama, sería incapaz de dormir en la misma cama de ella , porque quizás después podría dar a luz a un bebe mi padre me dijo que las mujeres quedan en cinta cuando duermen en la misma cama con un hombre , y prefiero que eso suceda cuando nos casemos, vaya que he ido lejos pero no puedo discernir ante tal situación ya no puedo parar tengo que empezar camelar para que ella se sienta protegida y sepa que su sentimiento es correspondido, nuestro sentimiento, el solo hecho de pensarle entre los viñedos de mi mano me llena de gloria el corazón, nunca había sentido esto y después de que la mañana paso y me decidí.

Busque mis mejores ropas y pedí a las sirvientas recogiesen las mejores flores de toda la hacienda y llegaron canastas de todos colores, olores, vistas pero ninguna como ella, hize un pequeño ramito especial como ella y muy hermoso, así inicie algo remiso a lo que papa había ordenado, corte un poco mi bigote ya que es poco pero veo que a ella le agrada aunque siempre lo compara con el de papa, ella también lo debe de querer mucho y pronto será como su padre también, pensaba yo , aquella tarde no se encontraba nadie en casa, todo mundo estaba fuera haciendo preparativos para mi cena y mi próxima clase era mucho más tarde así que me daba tiempo para decirle como mujer si acaso ella quisiera verse conmigo, los nervios me hicieron vomitar, además de que sentía algo raro en el estomago cual estampida de bueyes dentro de el, mi pecho estaba tan acelerado que no me alcanzaba la nariz para terminar de aspirar el oxigeno necesario para mis pulmones, tenía que templar mi boca, mi pecho y otras partes que no se que les sucede con estos nervios , vaya que calor hace y se a crecenta cual alarido de un susto, o acaso es que lo escuche, !dios ella grita necesita ayuda¡, decidí abrir la puerta de su recamara, semejante boludez he cometido, al abrir la puerta , me encontré con mi padre envuelto entre sabanas, mientras la confusión me invadía y mis ojos amenazaban con inundar mi rostro, quise suponer que era mi madre, pero definitivamente no lo era mis rodillas dejaron de responder y solo se doblaron,mi pecho y mis manos reventaban con un dolor extraño que tampoco me permitia respirar, al mirar su rostro me conforme con aquel detrimento que mi padre me había regalado justo el día de mis 16

(PISZCIL)

Colaborador: mariana piszcil

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One Comment

  1. rozzkiya says:

    alo la verdad me parecio muy interesante este relato y me agrado bastante mas por las palabras que casi no son habituales felicidades y donde puedo encontrar mas del autor

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