Ciber Amor…

Ciber amor - Jorge Ramirez

Érase una vez él
que le hablaba con los dedos
al oído de los ojos de ella
que por supuesto
le tomó la palabra para ponérsela
en sus senos
de aire como sus manos de él
que se acerca lentamente a ella
para desabrocharle la distancia
y leerla desnuda
mientras el tiempo suena a monedas
y ella lo invita a las palabras
para hacerse con el amor
dos o tres horas
mientras el teclado se traga sus caricias
y el monitor sus miradas.

Enviado por TielitoLindo

Viendo con los ojos del corazon…

Te ame sin verte,
te senti sin tocarte.
Imagine tu sonrisa,tu mirada,
entre las nubes.

Tu risa y tu voz, solo era silencio.
Ame tu alma.
Tus sentimientos.
Tu ternura reflejada en solo letras.
Para que un rostro?
Si mi corazon conocia lo mas bello
que hay dentro de ti.
Aprendi a sentirte
a intuirte
a acariciar tu alma.
Y aun sin verte,
Te amo.

Enviado Por: Edna K.

La Herida…

Humorismos Tristes - Luis G. Urbina

¿Qué si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición; mas por fortuna,
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación…. Pasó el exceso.

¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame como estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.

Así, muy bien; perdóname, fui un loco;
tú me curaste –gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.

En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Qué si me duele? Sí; me duele un poco,
mas no mata el dolor…. No tengas miedo.

Luis G. Urbina

Este Poema Fue Enviado Por: IMOB

Felicidades Mama!!!

No tiene el mundo flor en la tierra alguna,
ni el mar en ninguna bahía perla tal,
como un niño en el regazo de su madre.

Oscar Wilde

EL LAGO Y NARCISO

Casi todo el mundo conoce la historia original (griega) sobre Narciso: un bello joven que todos los días iba a contemplar su rostro en el lago. Estaba tan encantado consigo mismo que, cierta mañana, mientras trataba de admirarse más de cerca, cayó al agua y terminó por morir ahogado. En el lugar donde cayó nació una flor, que a partir de entonces se llamó narciso.

El escritor Oscar Wilde, sin embargo, hace que esta historia termine de una manera diferente.

El dice que cuando Narciso murió, vinieron las Oréades -ninfas del bosque- y vieron que el agua dulce del lago se había transformado en lágrimas saladas.

- ¿Por qué lloras? -preguntaron las oréades.

- Lloro por Narciso.

- Ah, no nos preocupa que llores por Narciso -continuaron ellas. -Al final de cuentas, a pesar de que todas nosotras siempre corrimos detrás de él por el bosque, tú fuiste el único que tuvo la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.

- ¿Pero Narciso era bello? -quiso saber el lago.

- ¿Quién mejor que tú podría saberlo? -respondieron, sorprendidas, las Oréades. -Al final de cuentas, era en tus márgenes donde él se inclinaba todos los días.
El lago se quedó quieto un momento. Finalmente, dijo:

- Lloro por Narciso, pero jamás había notado que Narciso fuera bello.

“Lloro por él porque cada vez que él se recostaba en mis márgenes, yo podía ver, en el fondo de sus ojos, mi propia belleza reflejada”.

El Alquimista - Paulo Coelho

Frases Paulo de Coehlo: Parte II

Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.

Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.

La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.

No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.

Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.

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A la orilla de la chimenea…

Una del maestro Joaquin Sabina…

A la orilla de la chimenea - Joaquin Sabina

Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemigo, tu todo,
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres tambien
puedo ser tu estacion y tu tren,
tu mal y tu bien,
tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesino…

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir
“toma mi direccion cuando te hartes de amores
baratos de un rato… me llamas”.

Y si quieres tambien
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adios y tu “ven”,
tu manta y tu frio,
tu resaca, tu lunes, tu hastio…

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda,
en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres tambien
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe
tu noche y tu dia.

Tu rencor, tu por que, tu agonia…
o tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Frases de Paulo Coelho - Parte I

¿Cómo sabes si algo es una desgracia? ¿Cómo sabes si es una bendición? Más allá de las apariencias, la vida tiene otros significados.

Nuestro corazón sabe por qué estamos aquí. Aquel que escucha a su corazón, sigue sus señales y vive su Leyenda Personal, entiende que está participando de algo, aún cuando no lo comprenda racionalmente.

Hay momentos en que algunas lágrimas inesparadas, que no son de alegría ni de tristeza, pueden caer. No te sorprendas. Esto es un don. Estas lágrimas están lavando tu alma.

Señor: haz que entienda que todo lo que me sucede de bueno en la vida es porque me lo merezco.

Si lo que encontraste está hecho de materia pura, jamás se corromperá. Si fue solamente una ráfaga de luz, como la explosión de una estrella, entonces ya no encontrarás nada. Pero habrás visto una explusión de luz, y eso solo, ya valió la pena.

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Hablando de Libertad…

Del diario de María, antes de comprar su boleto de regreso a Brasil…

Erase una vez un pájaro adornado, con un par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas. En fin, un animal hecho para volar libre e independiente, para alegrar a quien lo observase. Un día, una mujer lo vio y se enamoró de él. Se quedó mirando su vuelo con la boca abierta de admiración, con el corazón latiéndole más deprisa, con los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo en completa armonía.

Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.

Pero entonces pensó: “¡Tal vez quiera conocer algunas montañas distantes!” Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con otro pájaro. Y sintió envidia, envidia de la capacidad de volar del pájaro.

Y se sintió sola.

Y pensó: “Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse.”
El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa y fue encerrado en la jaula.

Todos los días ella miraba al pájaro. Allí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban: “Eres una persona que lo tiene todo”. Sin embargo empezó a producirse una extraña transformación: como tenía al pájaro, y ya no tenía que conquistarlo, fue perdiendo el interés. El pájaro sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo, y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo y limpiar la jaula.

Un buen día, el pájaro murió. Ella se puso muy triste, y no dejaba de pensar en él. Pero no recordaba la jaula, recordaba sólo el día que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.

Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto de pájaro era su libertad, la energía de las alas en movimiento, no su cuerpo físico.

Sin el pájaro, su vida también perdió sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta. “¿Por qué has venido?”, le preguntó a la muerte.

“Para que puedas volar de nuevo con él por el cielo -respondió la muerte-. Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más; sin embargo, ahora necesitas de mí para poder encontrarlo de nuevo.”

(Once minutos – Paulo Coelho, pagina 247)

Si pregunta por mi…

Si pregunta por mi - Mario Benedetti

Si pregunta por mi,
traza una cruz de silencio en tus labios.

Si pregunta por mi
dile que he muerto
que he sido en el fondo del olvido,
que soy un árbol triste
cansado de esperar.

Pero, si pregunta por mi
no le des mis palabras cálidas,
no le des mi sonrisa triste,
no le digas que todavía lloro,
que todavía su imagen está entre mis sueños,
que quisiera como tantas veces
volver en sueños a ese mundo de maravillas.

Solo dile que me he ido y no sabes donde.

Vamos a ver,
si la ves pregúntale,
pregúntale su predilecto libro
entre las manos me recuerda,
pregúntale que si sus caricias,
que han de corresponder a otro,
son aquel amor que ella me brindaba.

Si pregunta por mi,
dile que me he ido al infierno

Pero … no … espera
si ves que en sus ojos hay aunque sea
un poco de luz para mi,
dile, tan solo dile que venga..

PD: Enviado Por Un Anonimo…